Bajo llave. Historias de mujeres griegas

En las calles de la Atenas clásica era dificil ver una mujer libre. Las esclavas y mujeres de baja extracción, seguramente también las extranjeras, eran las que iban al mercado, las que salían a lavar la ropa o charlaban al lado de la fuente. 

No hay leyes claras que prohibieran a las mujeres salir a la calle. Parece ser que eso entraba más en el terreno de la moral...de lo "bien visto". Solo encontramos insinuaciones, como la de Cornelio Nepote, que cuenta como "en Grecia, la esposa solo se la lleva a las comidas de la familia, y ella se queda en la parte más íntima de la vivienda, en donde nadie entra salvo los parientes cercanos". 

Otro autor latino Terencio, define el Gineceo (lugar donde vivían las mujeres) como "pars interior, conclave" es decir, parte privada, lugar que puede ser cerrado bajo llave. 

Salían de casa en contadas ocasiones, en algunas fiestas cívicas y para los funerales. Lo más tapadas posible. La reclusión debía continuar de alguna manera. La frontera la marcaban, en la calle, los velos.

Algunos historiadores no se ponen de acuerdo si la reclusión fué tan clara o es una exageración y desiderata de los escritores griegos.

Por desgracia, tenemos ejemplos mucho más cercanos y que conocemos con detalle. Es el caso de los harenes musulmanes. La palabra harén tiene, de hecho un mismo significado y define la reclusión a la que eran sometidas las mujeres, concubinas, etc. Es, de hecho, una manera habitual de organizar el clan familiar. Podemos encontrarlo en lugares tan lejanos como China o Japón.

Por lo tanto, me parece más que probable que esta reclusión fuera habitual en las casas atenienses. 

Lo que más nos interesa de estos espacios bajo llave es que eran plenamente feminizados y que allí era donde se criaban niños y niñas en sus primeros años de vida.

La vida pasaba entre mujeres y niños.

Universos en femenino.

Aunque no era ateniense, Safo nos trasladó en sus poemas parte de la atmosfera de esos entornos en femenino.

Como este que habla de su madre y su hija,


 ...pues mi madre (me dijo una vez)
que en su juventud era un magnífico adorno
si llevabas el cabello 
trenzado con cintas de color púrpura;
(...)
no tengo para ti, Cleis,
una diadema de colores; ¿de dónde 
iba a sacarla?


*Traducción de Ana Iriarte, del libro Safo, ediciones del Orto


Tanagra, figurilla con mujer y niña



Figurine of Aphrodite Playing with Eros, from Tanagra, Late 4th Century BC Lámina giclée
Tanagra de Afrodita jugando con Eros








Grupo Polignotos







2 comentarios:

  1. Un pedacito de historia, una ventana a mundos internos, íntimos y secretos. Cosas que quienes no hemos estudiado la historia desconocemos. Un gusto leerte, como siempre.
    Un abrazo desde Budapest

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    1. Vaya, pensab haberte respondido!
      Lo que daría por entrar aunque fuera un minutito...verdad?

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