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PROMOCIÓN DÍA DE LA MADRE: Taller + libro

Como algunas de vosotras sabréis tengo una hija de 4 años (y otra de 4 meses, pero eso es otra historia...) y hemos entrado en una intensiva época de pactos.
 
Su frase preferida es: hacemos un trato!
 
Así pues, como mi pequeña-gran Ariadna, yo también os quiero proponer un trato. Hace tiempo que tengo ganas de ampliar, promocionar y ponerme de lleno en mis talleres de Historia Propia. Porque ya he ido adquiriendo cierta experiencia con ellos.
 
Ana Balbusso. Mujer leyendo
 
Los Talleres son on-line y se trata de ayudar a quien quiera a construir un relato sobre la historia de su familia. El eje de esta historia son las maternidades y como se ha ido construyendo la crianza en su familia. Con mis conocimientos de historia, reescribo el relato, normalmente dirigido a los hijos, como un regalo y dotándolo de un contexto histórico.
 
Ahora, os propongo un trato.
 
¿Por qué no os auto-regaláis este taller, mamás, aprovechando la estupenda excusa del Día de la Madre?
 
Si os atrevéis y os tiráis a esta piscina de palabras yo, a cambio, os reglaré un librito de Maternalias.
 
El precio será único, 50 euros Taller + libro, tardemos lo que tardemos en realizar el relato y nos cueste lo que nos cueste de pactos, conversaciones y escrituras.
 
Estoy esperando vuestras historias con ganas.
 
(oferta abierta hasta agotar existencias)

Una propuesta diferente para el día de la madre

La historia se construye con miles de pequeñas historias. Cada uno de nosotros hacemos nuestra pequeña aportación en este mundo y la conjunción de todas estas pequeñas biografías personales compone la preciosa sinfonía de la Historia en mayúsculas.

Si hablamos de historia de las madres componer esta música no es tarea fácil. Porque no es fácil hacer historia de las mujeres y menos de las madres, pues nosotras no hemos dejado rastro, no hemos escrito prácticamente ninguna de las páginas de la historia oficial, nada sobre lo que pasaba dentro de los muros de nuestras casas. 

Ahora que empezamos a ser conscientes de la importancia que han tenido los cuidados y los amores que se gestaban dentro de las casas, de como pude influenciar en la vida cotidiana la manera de amar a los más pequeños, tal vez es el momento de remediar ésta falta de información. 


Yo os propongo una manera. Podemos empezar a poner por escrito las historias de nuestra casa. Construir nuestra biografía y la de las madres de nuestra familia. Ésta podría ser nuestra pequeña aportación para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Pues las palabras escritas no se las lleva el viento, quedan  cosidas en el papel para pasar a la historia. 

Este domingo se celebra el Día de la madre. Tal vez un buen momento para empezar a pensar en ello. 

Si queréis regalaros o regalar el Taller de historia propia (en la columna de la izquierda hablo de ello) donde propongo precisamente ayudaros a escribir la historia de la maternidad en vuestra familia, sólo tenéis que poneros en contacto conmigo. 

La historia del día de la madre


Siempre ando igual… a la que sucede algún acontecimiento, mi mente de historiadora se pregunta ¿cuándo empezó esto? ¿Era antes así?

El próximo domingo en muchos países van a celebrar el día de la madre. Yo de nuevo me he preguntado ¿porqué se celebra “el primer domingo de mayo” y no un día concreto como sí que sucede con el día del padre, que se celebra para San José?

Estirando del hilo he ido descubriendo algunas historias. Parece que no es nueva la necesidad de conmemorar a las madres, de dedicarles un día. Probablemente porque el resto de días su trabajo ha pasado demasiado desapercibido, ha sido demasiado anónimo.

Empecemos por los romanos. Como buen pueblo mediterráneo, eran muy dados a las celebraciones y las fiestas. Muchos días del año estaban dedicados a venerar a uno u otro dios. Concretamente el día 1 de marzo en Roma era el día de Juno Lucina (algún día hablaré de esta interesante figura, diosa de los partos) y era también el día elegido para homenajear a las señoras de la casa, las matronas (las mujeres romanas casadas).

No es una fecha elegida al azar.

Es entonces cuando comienza el ciclo lunar y según palabras del poeta latino Ovidio,

“¿No es entonces cuando por fin marcha el invierno cubierto de frío y se pierden las nieves fundidas en el sol tibio, y vuelven a los árboles las hojas que el frío había sacado (...) y la fértil planta, oculta tanto tiempo, encuentra ahora el camino secreto por donde asomarse? Ahora está el campo productivo, ahora es ocasión de criar ganado, ahora prepara el pájaro la casa y el hogar a la rama. Con razón veneran las madres latinas la estación fecunda, pues sus partes comportan oraciones.” (Fast, III)

Y ¿qué hacía la mujer romana casada, la matrona, un día como este?

Ella era la protagonista del día. Todo empezaba en su casa. Venían familiares y amigos a ofrecerle regalos. El marido le dedicaba oraciones de alabanza y ella le respondía con palabras de agradecimiento. Probablemente versículos populares que se conocían de generaciones. La fiesta continuaba con una comida que era como un juego, un divertimento, en el que los criados y criadas estaban sentados en la mesa y la dueña era la encargada de servir la comida. Como veis, pasaban cosas no habituales ese día, los criados no servían y la mujer de la casa era la honrada.

Después marchaba de casa para ir hacia el templo. Probablemente se reunía con las otras mujeres casadas del barrio y enfilaban juntas la calle. De otras partes de la ciudad vendrían otras mujeres, quién sabe si quizás también algunas de aldeas lejanas, después de unas horas de camino. Todas estarían contentas de reunirse. Hablarían, verían a amigas de las que hacía tiempo que no tenían noticias. Quizás cantarían canciones. Siempre nos ha gustado cantar a las personas cuando nos juntamos y estamos alegres.

Subirían al Esquilino, la montaña sobre la que se erigía el templo de Juno Lucina. Allí le entregarían flores y guirnaldas a su diosa. Dicen algunos autores que fueron las matronas romanas las que financiaron la construcción del templo, por allí el s. IV a C. Estoy segura de que eran conscientes cuando subían la ladera de la colina. Aquel era su templo.

Villa de los Misterios (Pomepia) donde aparecen mujeres romana realizando un ritual mistérico

Y cuando se acababa la fiesta volvían a casa. Probablemente satisfechas de ser las protagonistas, de ser bien consideradas un día, como mínimo un día, de tantos como había en que no lo eran.

Nuestro día es diferente, ¿verdad? Esta bonita celebración se perdió con el paso del tiempo. Entonces, ¿cómo llegamos a la fiesta de este domingo?

El primer domingo de mayo se celebra el día de la madre. Es un día extraño visto desde aquí. Las fechas en los países católicos acostumbran a ser más concretas, como decía en un principio. La razón es que ésta, como podéis imaginar y como sucede con tantas otras de nuestro calendario, ha sido importada desde el mundo anglosajón.

En Inglaterra hacia el siglo XVII tenía lugar un acontecimiento similar, también relacionado con la Virgen, que se denominaba Domingo de las Madres. Los niños concurrían a misa y regresaban a sus hogares con regalos para sus progenitoras. Una celebración muy parecida a la de las matronas romanas. Pero no fue hasta 1873 cuando se empezó a fraguar la actual festividad. Ese año 18 ciudades de Estados Unidos realizaron una reunión del Día de las Madres. Detrás de estas reuniones que se iban celebrando en diferentes estados había mujeres preocupadas por la defensa de los derechos de las  mujeres/madres.
Archivo: Julia Ward Howe-Historia del volumen de sufragio de la mujer 2 página 793.jpg
Julia Ward Howe fue una de las activistas que  pidieron la proclamación del  Día de la Madre

Finalmente, fue el presidente Wilson quien cogió el testimonio oficial y declaró en el año 1914, el Día de la Madre como el segundo domingo de mayo en Estados Unidos. Ese fue el embrión de lo que es hoy en día el día de la madre, que ha dejado de un lado, por desgracia, parte de su carácter reivindicativo, para convertirse en una fiesta más consumista. Aunque, mejor pensado, cada uno puede darle el matiz que le parezca. En todo caso es bonito que las madres tengan su día.

Mamás, nos lo merecemos, ¿no creéis?


(La traducción del texto de Ovidio es un poco libre, espero que los expertos me perdonen… El resto de datos los he extraído principalmente del artículo Imágenes y prácticas religiosas de la sumisión femenina en la antigua roma, de Rosa María Cid López, que se puede encontrar en la red. Los datos de la actual festividad son principalmente de wikipedia).

Lunes visual: Madre

Cada día nos levantamos y tenemos cerca a nuestros niños. Cada día de nuestras vidas comemoramos el día de la madre.

¿No es así?

Esta semana, además, el domingo es el día de la madre "oficial". Así que en el blog hablaremos un poco de ello.

¿Estáis preparadas para saber la historia del día de la madre? ¡Tendréis que esparar al miércoles!

Hoy os dejo una imágen inspiradora. El pintor valenciano J. Sorolla pintó a su mujer Coltilde poco después del nacimiento de su segunda hija en 1894. El cuadro se titula Madre...¿cómo sinó?